jueves, 25 de diciembre de 2008

La chica con la que me crucé donde no lo esperaba

25 de Diciembre a las 8 de la noche, Navidad 2008. Tras un atracón de comida y familia decido ejercer mi derecho divino a volver a casa como me plazca, y despreciando otras alternativas (coche y Villavesa) mis pies se encaminan por la calle en dirección a casa, en un trayecto Mendillorri-Rochapea. Ando calmado, sin prisas. En mis oídos una recopilación con mis 15 canciones favoritas de Nach: música para reflexionar. Sobre mi cabeza la capucha negra de la sudadera y sobre mi boca un cálido Buff azul oscuro casi negro: hace frío.

Camino lento, con la velocidad de aquel que no tiene prisa en llegar a su destino porque allí no tiene nada especial que hacer. Me paro a hacer fotos, espero cerca de 15 minutos asomado a un puente sobre el Arga y me doy cuenta de que por el camino que estoy tomando no me he encontrado con nadie, únicamente un solitario ciclista me adelanta y en un lateral de la carretera un coche está parado con dos amantes devorándose con ansia.

Continúo con las canciones de Nach sonando en mis oídos pero con mi cabeza alejada de ellas, ya que está ocupada en recordar algo que en un día cumplirá un año desde que acabó definitivamente. Doce meses y un día antes se confirmó la defunción de algo que llevaba muerto ya un tiempo.

A la altura de la granja de ponis y caballos me cruzo con una chica. Parece joven, quizá algo más que yo y lo sorprendente es encontrármela allí. Va sola y el camino que está recorriendo no es un camino que conduzca a demasiados sitios, además lo que más me sorprende es que su caminar es tranquilo, el mismo modo de andar del que no tiene prisa de llegar a ningún lado. Entierra el cuello en una bufanda y las manos en los bolsillos. Inmediatamente me transmite una corriente de simpatía y las ganas de conocerla por una tarde, charlar con ella un rato y despedirme después para posiblemente no verla más me invade. Le miro a los ojos al cruzarnos, ella hace lo mismo pero ella rehúye pronto mi mirada y continúa caminando. Rápido comprendo el porqué: soy un violador. Llevo una capucha tapándome en parte la cara y un Buff sobre el rostro por un camino solitario y a oscuras, posiblemente si me dirigiera a ella echaría a correr o me dispararía con espray defensivo a los ojos. Con estos pensamientos y la decepción en mente sigo hacia mi casa.

“¿En qué estaba pensando antes? ¡Ah, sí! Hace ya un año… ¡En cuanto llegue a casa cuento la historia de la chica solitaria en mi blog!” Paso el resto del camino pensando en como lo transmitiré en forma de relato.

6 comentarios:

proxy dijo...

Lo del spray es un poco exagerar no? Que yo sepa ninguna chica que conozco lleva un spray de esos en el bolso, jajaja

Amenophis dijo...

Jajaja, depende, yo si conocí una... Y te aseguro que ek spray ese jode mucho!

Tranquilo todo el mundo, no me atacó con él, es que hicimos experimentos echando un poco y todos los que estábamos en el cuarto solo de los efluvios nos pusimos a llorar como si cortáramos cebollas.

Bra'tac dijo...

te van esas cosas? es coña!

ese tipo de cosas de ver un primer flechazo (no solo amoroso, puede q simplemente de amistad) con alguien q no conoces alguna vez me a pasado... luego te preguntas q ubiera sido si te parases a ablar... en fin.. si lo ubieras exo quiza otras cosas no hubieran pasado, ya sabes, efecto mariposa

Bigotito dijo...

......XD , muy bueno Amenophis. Oye, siento no aherme pasado por aki , no tenia ni idea, pensaba que tu blog solo era la piñata frikie...XD, bueno , ya me pasare de vez en cuando por aqui. Saludos.

JiMoOo dijo...

mu xulo amenophis! que tranquilidad transmites! jejeje no me estraña q se asustara: tendrias q dar miedo con la capucha y el buff!juurr

Metalia dijo...

Como dice Bra'tac, a mí también me ha pasado alguna vez ese efecto mariposa de "y si hubiese hablado con esa persona...".

El año pasado me pasó con 3 personas mientras iba en el transporte público, y luego me arrepentí enormemente de no haber intentado cruzar unas palabras.

Cuesta romper esa primera barrera de invasión del espacio vital de un desconocido.

Un relato muy bonito. Aunque teniendo en cuenta las circunstancias de tu vestimenta y cuando sucedió todo, alégrate, la chica sigue viva, ¡la salvaste de susto de muerte!, jajajaja